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Tesis V
Articular históricamente el pasado no significa “conocerlo como verdaderamente ha sido”. Consiste, más bien, en adueñarse de un recuerdo tal y como brilla en el instante de un peligro. (…) El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza sólo le es dado al historiador perfectamente convencido de que ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence. Y ese enemigo no ha dejado de vencer.
Tesis VI
Sobre el concepto de la Historia. Walter Benjamin.
Se preguntaba qué sería de la historia entonces. Si la emancipación en nuestro tiempo dependía de estar ahí... visualmente ahí... receptivamente ahí para custodiar esa ráfaga de luz y preservar el pasado de una extinción fatal...si habíamos de estar ahí soportando sobre nuestro cuerpo y nuestras pieles esa dolosora descarga lumínica y brillante para que la historia y el pasado que habría d emanciparnos no desapareciera en la oscuridad del tiempo. Todo este dolor presente para custodiar el dolor del pasado. Qué sería de la historia.
Entre vuestro ojo y la historia hay un abismo. Un abismo no sólo espacial: un abismo ontológico y epistemológico. Veis esa ráfaga de luz y entonces la historia inevitablemente se encuentra siempre al borde. Al borde de vuestro ojo. Al borde de vuestro tiempo. Al borde de vuestro mundo. Esperando a ser contemplada por un ojo que la custodie. Esperando la ocupación representativa que arrastra su ambivalencia dialéctica.
Nuestro ojo es rojo. Nuestro tímpano es blanco. Nuestro ojo ha de protegerse del sol...de los deslumbramientos...de las ráfagas de luz...nuestro ojo rojo ha de protegerse la historia. Nos negamos a vivir en el límite del mundo. Nos negamos a vivir en el plano de la representación. No queremos habitar su esquina. Queremos estar en medio del suceso mundano. En medio de la historia. Nuestro ojo rojo no ha de percibir la historia. La longitud de onda de la historia no gobierna nuestro pasado. Ni nuestro mundo. Nuestro ojo rojo y nuestro tímpano blanco martillean la historia. Nos encontramos en el centro de ella. Nuestro principal oficio es carcomer. Extraer la subsistencia. Perforar el tiempo y a la vez dejar que el tiempo perfore nuestro tímpano blanco y nuestro ojo rojo. Frente a la historia sólo contemplais. El brillor de sus instantes en peligro. Puede morir en cualquier momento. Está siempre a punto de desaparecer. En la historia escuchamos el mundo pasado porque nunca deja de resonar en el tiempo. Ahí están...las visiones de Hildegarda...los paseos reales en salones espejados...las bayonetas desenfrenadas en el Verdún...los gritos intoxicados del pueblo polaco...los lamentos en ramala...los disparos en la calle toledo...Otoda esa nube sonora ronda por aquí...desmantelando ese abismo de la representación...ocupando un centro desocupado.... sin exponer el tiempo a la luz...sin exponer el tiempo al olvido.
estamos
en el centro
de la historia.